La hipersalivación se produce cuando existe un exceso de saliva en nuestra boca, y también es conocida como sialorrea o ptialismo. En algunos casos este exceso puedo provocar que dicha saliva se derrame por el labio inferior, generando el conocido babeo. Podemos diferenciar varios grados de esta patología en función de si es intermitente o no, y de su longevidad en el tiempo.
No es una enfermedad, pero el peligro se encuentra en la posibilidad de ser uno de los síntomas de enfermedades raras o muy perjudiciales como es el caso del parkinson.
¿La saliva es mala?

¿Cuáles son sus causas?
- Náuseas durante el embarazo.
- Infecciones en la garganta.
- Dientes falsos.
- Úlceras, inflamación o dolor en la boca.
- Mala higiene bucal.
- Infecciones graves como la rabia o la tuberculosis.
- Dolor severo o repentino.
- Retorno de la saliva y restos de alimentos durante la acidez estomacal.
- Fracturas de mandíbula o dislocación.
Síntomas:
- Babeo y necesidad de escupir y tragar excesivamente.
- Labios agrietados e infección de la piel alrededor de la boca.
- Mal aliento.
- Deshidración.
- Alteración del habla.
- Posible neumonía.
- Mal gusto.
- La hipersalivación y el babeo también pueden causar complicaciones psicológicas y ansiedad social.
¿Existe algún tratamiento eficaz?
Medicación: podemos servirnos de medicamentos anticolinérgicos para reducir la cantidad de saliva, pero también debemos nombrar posibles efectos secundarios como somnolencia, inquietud, irritabilidad, retención urinaria y estreñimiento.
Terapia: se basa en buscar el origen del problema en la modificación y terapia del habla, así como recibir distintos cursos que ayuden a desarrollar técnicas para cerrar los labios, tragar o controlar mejor la lengua.
Remedios caseros: la correcta hidratación puede ayudarnos a reducir dicha saliva, potenciando la eficacia de alguno de los anteriores tratamientos.